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Dónde jugar
El juego es inherente a la vida
del niño, a su forma de comunicarse y de
relacionarse con las cosas, las personas y el
entorno. Todos los lugares son susceptibles de
convertirse en escenarios de juego, pero un juego
sano y rico en propuestas precisa de unas condiciones
de espacio mínimas que permitan la adquisición
de unos hábitos, que favorezcan determinadas
relaciones con el entorno, faciliten el encuentro
con otros niños y sobre todo estimulen
las ganas de jugar.
Las transformaciones en la estructura
social y urbanística han supuesto importantes
cambios que afectan directamente a los espacios
de que disponen nuestros niños para desarrollar
sus juegos, incorporando nuevas posibilidades
de juego en función de estos nuevos escenarios
y definiendo de nuevo los clásicos.
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